martes, 4 de octubre de 2016

Reseña de La casa de los espíritus - Isabel Allende

Título: La casa de los espíritus
Autora: Isabel Allende
Editorial: Sudamericana
Páginas: 453
Género: Ficción, Realismo mágico










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Sinopsis:

Bestseller internacional y muy admirado clásico de la literatura latinoamericana, la trascendental novela de Isabel Allende cuenta la historia épica de la numerosa y turbulenta familia Trueba de Chile, con su patriarca angustiado y sus mujeres clarividentes, trazando sus vidas desde los fines del siglo pasado, hasta los días violentos del golpe que derrocó al gobierno de Salvador Allende en 1973. En La casa de los espíritus, Allende combina lo supernatural con lo real en una versión sumamente personal de realismo mágico. Es raro, el caso, en que una primera novela lanza a su autora tan repentinamente al foro internacionales. 


Hacía más de un año que este libro iba y venía de mis manos y nunca podía empezarlo.
La primera vez que lo vi fue cuando tenía mi tienda de libros usados y había llegado una versión bastante vieja, con una tapa poco llamativa y una fuente de impresión bastante diferente. Ya era consciente de la reputación de Allende en el mundo literario. Sabía que la brecha era muy estricta entre la gente que la amaba o la detestaba, había leído muy pocas críticas que estuvieran en el medio, y eso a su vez me generaba más curiosidad todavía, si era posible. Y también sabía que ésta era su primera novela y que fue el gran boom literario latinoamericano, debajo de Cien años de soledad. Todo ese hype en plan "clásicos de culto" me generan un poco de miedito y siempre dejo ese tipo de libros para leerlos en el momento en que no tenga nada empezado, cuando estoy más tranquilo, con más tiempo, con más animo, etc. y éste era un libro bastante largo, con una prosa no tan sencilla y con un argumento muy amplio entonces siempre lo tenía allá lejos, pero sin perderle de vista, siempre repitiéndole "el próximo serás vos, el próximo serás vos..." Por supuesto, eventualmente el libro se vendió y perdí la oportunidad de leerlo nuevamente, y no me apetecía leer semejante libro en electrónico. En fin, pasaron los meses, y como si el universo lo hubiera planeado todo, me encontraba en un bache (de lector y de escritor), y me puse a ordenar y tirar cosas de un par de muebles cuando encuentro bien escondido en un rincón, una pila de tres o cuatro libros de bolsillos que habían quedado apartados de las tantas veces que compré lotes de libros para la tienda, y arriba de todos estaba esta novela. De más está decir que solté todo lo que estaba haciendo y me tiré en la cama a leerla.
Esta novela es un viaje de ida. Sumergirte en las historias de esta familia es una experiencia increíble, te succiona desde el momento en que te das cuenta de que ésta no es la típica saga familiar. 
Al principio me costó seguirle el hilo. No porque no me enganchara la historia, sino porque me llevó varias páginas acostumbrarme a la prosa de esta autora que consiste en oraciones larguísimas, utiliza pocas metáforas y carece de diálogos. Una vez que te acostumbrás a esto, despegás y no parás más.
No quiero hablar mucho sobre el argumento porque no quiero entrar en spoilers y también porque quiero que vayan descubriendo por ustedes mismos todas las idas y venidas, desgracias, fortunas, injusticias, amor y lucha por ideales que están representados en esta novela.
Puedo sí afirmar que es una novela cruda, que muestra con muchísima realidad hechos crueles e injustos, así como también detalla con mucha simpleza momentos enternecedores, no cae en el pesimismo, irradia esperanza y, como si no pudiera ser mejor, está escrito desde una perspectiva feminista. Los toques de realismo mágico están tan bien incorporados que ni siquiera te das cuenta, simplemente te dejás llevar...
Dudo muchísimo que olvide a estos personajes, los cuales he acompañado por cientos de páginas a lo largo de su vida, y que entre mis favoritos están Clara y Férula. Sus personajes fueron muy, muy, muy bien desarrollados, creados, ejecutados y ubicados. Y bueno, tampoco puedo dejarlo afuera Esteban Trueba, que pese a ser todo lo que está mal en el mundo, la perfección con la que está construído su personaje no entra en palabras.
Lo único negativo que puedo destacar fue que el ritmo se pierde un poco llegando a la tercera parte del libro cuando comienza el Golpe de Estado y hay páginas y páginas y páginas de contexto que me costó mucho seguir por una cuestión de poco entendimiento de la situación o del dialecto que se empezó a utilizar. Una vez superado eso, la historia sigue normalmente.
El epílogo me fascinó. Es más, lo leí dos veces una vez que lo terminé, quizás fue un modo de no animarme a soltarlo, pero sí, fue hermoso. El cierre de las historias fueron perfectos, algunos enternecedores, otros te desgarraban el alma, pero no sin dejar ese atisbo de esperanza, de que todo pasó por algo, que todo encajó.
En resúmen, fue una novela hermosa, una experiencia como pocas, y me sirvió para conocer a esta autora latinoamericana de la que tanto me hablaron y siempre esquivé. Ahora quiero ponerme al día con sus demás trabajos. Recomendadísimo.



En casi todas las familias hay algún tonto o un loco, hijita —aseguró Clara mientras se afanaba en su tejido, porque en todos esos años no había aprendido a tejer sin mirar—. A veces no se ven, porque los esconden, como si fuera una vergüenza. Los encierran en los cuartos más apartados, para que no los vean las visitas. Pero en realidad no hay de qué avergonzarse, ellos también son obra de Dios. 
—Pero en nuestra familia no hay ninguno, abuela —replicó Alba.  
—No. Aquí la locura se repartió entre todos y no sobró nada para tener nuestro propio loco de remate.



Mi calificación
5 / 5



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