miércoles, 4 de mayo de 2016

Reseña de El club de los pirómanos para incendiar casas de escritores - Brock Clarke

Título: El club de los pirómanos para incendiar casas de escritores
Autor: Brock Clarke
Editorial: Duomo Ediciones
Páginas: 368
Género: Ficción











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Sinopsis:
Lo último que imaginaba el adolescente Sam, cuando fascinado por las historias de su madre se introduce en la casa de Emily Dickinson, es que terminaría provocando un incendio que acabaría no solo con el venerado museo, sino también con la vida de un incauto matrimonio de profesores que aprovechaban unas horas de soledad para dar rienda suelta a su pasión en la vieja cama de la escritora. Tras pasar diez años en una cárcel de baja seguridad entre tiburones de Wall Street, Sam decide rehacer su vida. Rechazado por su entorno, ingresa en la universidad donde se decanta por la fascinante carrera en Ciencias del Envasado, tras desestimar por absurdos los estudios de Filología Inglesa. Allí se enamora, se casa y tiene dos niños adorables.
Su vida transcurre en la sencilla felicidad doméstica de una urbanización en «donde el silencio era tal que nadie se atrevía a cortarse las uñas en el porche delantero por si el ruido molestaba a algún vecino» Pero repentinamente el pasado llama a su puerta y cuando las casas de Robert Frost, Edith Wharton, Mark Twain y Nathaniel Hawthorne empiezan a arder, Sam se convierte en el principal sospechoso...


Reseña:
Compré este libro por su sinopsis, pensando que sería un thriller entretenido cargado de misterio pero me encontré con algo completamente distinto, y no de una mala manera.

"¿Puede ser buena una historia sólo si produce un efecto? Si el efecto es malo, y se pretendía que así fuera ¿ha cumplido esa historia con su cometido? ¿Es, pues, una buena historia? Y si la historia produce un efecto contrario al que se pretendía, ¿sería entonces, una mala historia? ¿Puede decirse que, en efecto, las historias producen efectos? ¿Deberíamos esperar que así fuera? ¿Podemos culpar de algo a una historia? ¿Puede una historia, de hecho, hacer algo?"

Es una novela... complicada. Si la forma de narrar de este protagonista no te llamó la atención en el primer capítulo es más que obvio que lo vas a abandonar porque tiende a ser muy lento y filosófico. Parte de un tema o de una situación en particular y se va y se va y se va... y después retoma desde donde estaba. Es un libro en el que no tenés que concentrarte en la trama, sino en las partes en que el protagonista "se va por las ramas". Eso es lo que le da grosor al libro y lo que convierte a una historia simple en algo sumamente complejo.

El misterio principal queda completamente de lado, no es para nada un policial ni un thriller de misterio. Abarca temas como la familia, el amor, el paso del tiempo, los padres... pero sobre todo es un libro acerca de por qué decimos mentiras y todas las consecuencias que conlleva sostener una mentira por tantos años. Sam tiene reflexiones bastante interesantes y hace afirmaciones fuertes, su personalidad estuvo muy bien trabajada. Pero los demás personajes también tienen lo suyo. Todos son tan distintos y tan bien caracterizados que asombra. Sam no es un personaje del todo agradable pero al finalizar el libro no pude no sentir empatía por todo lo sucedido.
Además, creo que la traducción ayudó bastante, era bastante llevadero y entretenido.

Lo más interesante fue el anexo al final, donde el protagonista tiene una conversación con el autor del libro. Me pareció innovador y le da un cierre justo a un libro tan... diferente.
Es un libro que se queda con vos después de leerlo, tiene muchas filosofías que quizás uno nunca tuvo oportunidad de analizar. Puntos de vista interesante sobre la forma de ver la vida.
Quiero resaltar una en particular que me gustó mucho porque lo leí mientras estaba de viaje, y pude sentirme identificado:

"Yo nunca había ido de vacaciones, en realidad, y ahora entendía por qué la gente lo hacía. La gente se iba de vacaciones no para descansar de sus casas, sino para imaginar que tenían una casa nueva, una casa mejor, en la que poder vivir una nueva vida. Eso lo sabía porque, a medida que conducía, el agujero que formábamos mi vida y yo se hacía cada vez más pequeño, y se llenaba de New Hapshire, o tal vez solo la idea de New Hapshire, pero qué más daba, mientras llenara el agujero. De modo que tal vez para eso fueran las vacaciones: para llenar el hueco que eras cuando no estabas de vacaciones."


Mi calificación
4/5



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